¡Vuelvo a España! Si, quita esa cara de asombro... que te lo voy a explicar todo, aunque ni siquiera sé como explicarlo. Tumbado en la cama tras matar una araña gigante en la pared, me puse a pensar... ¿Por qué vine? ¿Cuál es la razón por la que sigo aquí? ¿Ha mejorado mi vida? ¿Soy más feliz? ¿Me equivoqué? ¿Sí? ¿No? Me levanté con la mirada fija en la maleta y tras salir de mi cuarto, hablé con mis padres por Skype para comunicarles que iba a comprar un billete de vuelta. Poca gente lo supo después. No quería crear revuelo, ser interrogado por familiares, amigos y demás conocidos que sabían de mi aventura. Supongo que si siguen mi blog, muchos se estarán enterando ahora mismo.
En primer lugar, fuera alarmas. Estoy bien física y mentalmente. No me ha pasado nada que haya motivado mi marcha, es decir, no hay razón específica para decir adiós. Simplemente es un cúmulo de circunstancias que me han hecho darme cuenta de que quizás no es mi momento o quizás no es mi ciudad. Los comienzos fueron más fáciles a pesar de la dificultad de adaptarse a una nueva ciudad pero a medida que ha ido pasando el tiempo, la vida aquí, que no Londres me ha ido desilusionando. El clima me parece horrible, no ya el frío y la lluvia, sino que apenas vea la luz del sol, si es que se le puede llamar así en Reino Unido. La comida me aburre y como consecuencia me abre un apetito voraz por la comida basura. Creo que he estado una semana entera comiendo hamburguesas, perritos calientes, pollo frito y patatas. Temo volver a España y someterme a unos análisis de sangre. Seguramente esté suspenso en vitaminas y notable en grasas. No obstante he de reconocer que si en esta casa se ha comido decentemente, ha sido porque en ocasiones un servidor ha dedicado mañanas enteras a cocinar lentejas, judias, etc. ¡Pero de legumbres no vive el hombre!
Las relaciones sociales han sido otro punto clave. Soy extravertido. Me gusta y no me cuesta mucho relacionarme. Hago amigos con facilidad y quien me conoce, sabe que puedo llevarlo hasta la locura, pero en el fondo soy noble y amo la amistad por encima de todo. Diría que estoy enamorado de la amistad pero nunca me casé con nadie. Me voy con los mismos amigos que ya tenía hace tres años y un sin fín de conocidos, pero me ha costado sudor y lágrimas ubicarme en la frialdad social del país. Los momentos más importantes de mi estancia los he compartido con mi mejor amigo: yo mismo, y la soledad aunque a veces necesaria, otras se convierte en el peor de los castigos. Por no hablar de las relaciones amoroso-sexuales. El guapo solo quiere sexo, el feo quiere ser tu eterno marido, el chulo que seas sumiso y el normal... no quiere nada. Sabía que no encontraría el amor aquí, pero tener que verme las caras con una fauna semejante. El indio, mismamente se ha quedado con un sweater que le presté al dia siguiente para que sus compañeros de trabajo no sospecharan que había pasado la noche fuera.¡Encima de puta, regalo ropa! ¡Muy bien, Carlitos!
Al final mi amistad con Sandra ha saltado por los aires y la convivencia empezaba a ser caótica. En guerra constante. Ironías, malas formas, amenazas, cabronadas y demás fuegos artificiales. He terminado por aborrecerla. No es normal que en mi propia casa tenga que esconderme en mi cuarto porque su toyboy quiere ir al baño o escuchar ¡Oh My God! (encima mal pronunciado), risas y charla hasta las 4 de la mañana como pasó ayer. ¿Soy exigente? ¿Qué haríais vosotros? ¿Realmente las 4 de la mañana es una hora para que te azoten el culo? Oh Mon Dieu!!! Qué debiles nos hace el sexo... Cambiamos amigos por penes brasileños y encima luego nos quejamos, no nos disculpamos y que siga la fiesta... Anoche me dí miedo.... Estaba tan desesperado por dormir que casi hice la puerta giratoria, increpé a voces y juré venganza. Eso sí, no voy a entrar en detalles sobre como esta mañana, he reído el último y más fuerte.
Tampoco encontré trabajo. Un buen trabajo que me permitiera sobrevivir. El dinero se acaba y antes que mendigar con botellas de vino dentro de bolsas acartonadas, prefiero volver al sol y a la buena gastronomía. En fín. Me ha pasado de todo y no me ha pasado de nada. Puede parecer que he vivido amargado, que he fracasado en mi intento o que no he aprovechado la experiencia, pero... todo lo contrario. Quizás no vine por motivos laborales como pensaba... quizás vine por motivos personales y puedo asegurar que solamente habiendo dado el paso de atreverme, el reto está cumplido. Me voy, pero me voy contento porque la experiencia es para mí, porque estos dos meses me han enseñado cosas sobre mí y otros que hasta ahora desconocía. Ahora sé que puedo, y que si no lo hago es porque no quiero. He aprendido a valorar lo que despreciaba y a alejar sencillamente aquello que molesta. Quiero reorganizar cuando aterrice. Darme cuenta de lo que tengo y no dejarme llevar por lo que pueda venir. Porque lo que muchos hacen en tres años yo lo he conseguido en dos meses y es, al fin y al cabo, saber que el camino no termina sino que continúa, pero en un lugar, del que no me arrepiento haber dejado pero al que me muero por volver a tener bajo mis zapatos.
Gracias a todos por vuestro apoyo.
The End.