domingo 20 de noviembre de 2011

Radiografía De Unas Elecciones

A la tercera va la vencida. El “carente de logopeda”, confirma una abrumadora mayoría en lo que a veces entre sueño y vigilia creía considerar un país que todavía guardaba algún que otro cartucho neuronal. Parece que me equivocaba. Consciente de que perderé lectores por líneas venideras, arriesgo.

Me alegro. Sinceramente. Creo que España, obviamente necesitaba un cambio y aunque el que se ha producido no es el que anhelaba, refuerza la idea que mantengo desde hace tiempo. Gran parte de los ciudadanos de este esbozo europeo o votan con corazón, que no cabeza, o padecen algún tipo de trastorno mental que les impide coordinar más de dos ideas brillantes consecutivas. ¡Aviso a navegant @s! Mí crítica hacia el nuevo y pomposo gobierno nada tiene que ver con posicionarme en el bando rojo. Simplemente, a veces, con mirada pensativa acertaba a imaginar que la gente se preocupaba por las desigualdades sociales y no por las trifulcas de Belén esteban, que leían libros y no pasaban el tiempo de ocio entre fútbol y toros, que la crisis subjetiva se debía verdaderamente a factores externos y no porque la gente viva por encima de sus posibilidades cuando ni siquiera pueden llevarse mendrugo a la boca para verbalizar que tienen casa ajardinada o bólido de alta gama aparcado en la puerta. Por todos ellos, que ofrecen un electroencefalograma plano de una sociedad dividida en dos, sin posibilidad de progreso, lo único que puedo decir es… que me alegro. Me alegro de que pasemos de lo malo a lo peor y de las consecuencias que pueda tener para los que, estando ahora jodidos, votando al Partido Popular, empeoren su situación. Es la única manera de aprender, eso sí, sin quejarse. Yo, mientras tanto, seguiré imaginando que vivo en un país de cabezas pensantes y no muertos cerebrales a lo “The Walking Dead”. ¡Hala, Rajoy! ¡A salir de la crisis!

martes 14 de junio de 2011

Amistad

Camino entre el hombre desde tiempos inmemoriales. He sido refugio para exprimir penas, custodiar secretos o mediar entre opiniones dispares. Natural, altruista y recíproca, no distingo entre sexos, razas o religiones. Son los humanos los que intentan ponerme freno o de lo contrario, utilizarme como trampolín para alcanzar otras emociones, disfrazándome de amor o simple capricho. Quizás se esfuerzan en demasía por crearme, sin saber que no siempre soy la misma sino que mudo según el alma en el que habito. Mantengo una encarnizada lucha contra la soledad e incluso me ha salido un competidor imaginario que deleita a niños y adolescentes que me buscan sin real respuesta. Sin embargo, a mí no hay que nombrarme para que exista.


Mi texto presentado en el concurso de Microrreelatos temáticos y publicado en el libro "Amigos para siempre".

lunes 14 de febrero de 2011

Estados De Ánimo




Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.


Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.


A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.


Mario Benedetti (1920-2009)

domingo 19 de diciembre de 2010

We Love Chaouen

La prisa mata. Es lo que he aprendido hace unos años en un lugar completamente distinto pero que aporta la misma sensación de paz y bienestar que tanto busco durante el estío.
Ya no me planteo visitar Marruecos de cuando en cuando. He convertido al rey de los sentidos en un destino que al menos, y obligatoriamente debo frecuentar una vez al año. Y donde dije obligatorio, digo que es un imperativo personal con el objetivo de liberarme del cuento chino del asfalto que tanto deteriora en tan poco tiempo.

Chaouen es un pueblo que se extiende a lo largo de un inmenso valle del Rif. Está dividido en dos zonas: la ciudad moderna, lógico avance del progreso pero que no levanta ni un ápice de interés, al contrario que la Medina, donde se concentra la verdadera actividad marroquí, el flujo diario de las relaciones sociales y donde todo parece haber salido de uno de esos cuentos que leíamos de pequeños. Es un laberíntico entramado de callejuelas formado por hogares, comercios tradicionales y todo tipo de establecimientos. Las casas y pasadizos se visten de azul. Los gatos se hacen dueños de los más tranquilos recovecos y los niños juegan en fuentes o alrededor de árboles centenarios.



Sin ser excesivamente grande, necesitas un par de días o tres para finiquitar sensaciones y volver con buen sabor de boca. La plaza Uta el-Hammam es un escenario para lucirse desde muy temprano en la mañana. Si te fijas bien, observarás que los musulmanes siempre que estén sentados en algún establecimiento lo harán mirando al exterior. Todos horizontalmente, tomando té y observando el bullicio turista y propio. Desayunar en la plaza es quizás más caro que en otro lugares, pero a un precio irrisorio igualmente. Zumo de naranja, té de menta, crêpes con miel o mermelada y una extensa variedad de sabores, respirando aire puro, sin prisas, rodeados en ocasiones por avispas que solo olfatean la hierbabuena, sin peligro alguno, al menos de momento. Coloradas murallas de la Kasbah rodean parte de la plaza donde uno tiene la sensación de ser dueño de su tiempo mientras se traslada históricamente a otras épocas.



Perderse por las callejuelas de la medina es una sensación poco comparable a hacer lo mismo en alguna milla de oro urbanita. Puedes estar comprando especias, regateando con una sonrisa y cierto sarcasmo mientas suena la llamada a la oración y la luz va transformándose en jubilosa nocturnidad. El regateo es esencial. Un juego de dos en el que ambos ganan, si comparamos precios con Europa. Es la base de la compra-venta y el inicio de toda relación venidera. No hay tiempo desaprovechado. Recomiendo un baño tanto de sol como acuático en la piscina del Parador, más frecuentada por familias extranjeras que por chaounies, un paseo nocturno por el río a lo largo del alumbrado paseo entre árboles y rocas hasta llegar al lavadero, donde las mujeres frotan sus alfombras y los niños juegan con las estrellas.

martes 30 de noviembre de 2010

Historia De Un Zapato


Nací en una caja de cartón, rodeado de papel y ya compartiendo espacio con un objeto de plástico, llamado calzador que siempre intenta arrimarse más de la cuenta a mis curvas traseras. Sin embargo, cuando el que iba a ser mi dueño me acarició con sus manos, sabía que pasaría a ocupar un lugar diferente.

Del cartón pase a un bonito armario con interesantes vistas al resto de estantes y cajones que formaban el complejo amaderado. Las primeras semanas fueron agotadoras. Me hacían trabajar día y noche. Desde muy temprano, me obligaban a caminar sobre mojado, me apretaban con fuerza los cordones e incluso en ocasiones he tenido que soportar restos de animales en la suela. Eso sí, me llevaba con orgullo. Yo era lo primero que asomaba por una puerta. Presumía de mi color de piel y mi tacto ante amigos y desconocidos, que me miraban con cierto desdén. Por un tiempo me convertí en todo aquello que siempre había soñado ser: un señor que se vistiera por los pies. Adoraba especialmente cuando me aseaba a fondo y posteriormente me sacaba brillo. Las cosquillas del cepillo no son comparables con las bolas de papel que me introducía más tarde con la intención de que no envejeciera.

Poco tiempo después, tras una noche intensa descubro que se apilan a mi lado hermanos gemelos, de piel distinta pero de igual diseño genético. ¿Ya no me quiere? ¿Me he quedado obsoleto? ¿Ya no proporciono el calor y bienestar del principio? Intenté tomármelo con calma, pero no poder competir con todos esos pares de presumidos, empezó a sumirme en una profunda depresión de fatales consecuencias. Me salieron arrugas, empecé a pelarme y a tener sudores.

En ocasiones me coge de nuevo. Me olfatea. Me mira de arriba a abajo. No está seguro y vuelve a tirarme con el resto de cadáveres fuera de moda. Cree que es feliz por tener nuevos acompañantes podales una vez cada tres meses, pero lo que desconoce es que nunca estará satisfecho con los actuales porque lo que era soñado, ahora simplemente es bueno y lo que previamente era bueno, ahora es agua pasada.

Zapato Izquierdo de Ante


La página zapatos.org organiza un juego en su sección “concurso” en el que darán tres premios: uno de 200€ y dos de 50€. Lo único que tienes que hacer es hablar sobre el concurso en tu página web, escribir un artículo con una historia sobre tus zapatos preferidos y enlazarlo a la página de zapatos.org/concurso.




lunes 15 de noviembre de 2010

Charles In UK VIII


¡Vuelvo a España! Si, quita esa cara de asombro... que te lo voy a explicar todo, aunque ni siquiera sé como explicarlo. Tumbado en la cama tras matar una araña gigante en la pared, me puse a pensar... ¿Por qué vine? ¿Cuál es la razón por la que sigo aquí? ¿Ha mejorado mi vida? ¿Soy más feliz? ¿Me equivoqué? ¿Sí? ¿No? Me levanté con la mirada fija en la maleta y tras salir de mi cuarto, hablé con mis padres por Skype para comunicarles que iba a comprar un billete de vuelta. Poca gente lo supo después. No quería crear revuelo, ser interrogado por familiares, amigos y demás conocidos que sabían de mi aventura. Supongo que si siguen mi blog, muchos se estarán enterando ahora mismo.

En primer lugar, fuera alarmas. Estoy bien física y mentalmente. No me ha pasado nada que haya motivado mi marcha, es decir, no hay razón específica para decir adiós. Simplemente es un cúmulo de circunstancias que me han hecho darme cuenta de que quizás no es mi momento o quizás no es mi ciudad. Los comienzos fueron más fáciles a pesar de la dificultad de adaptarse a una nueva ciudad pero a medida que ha ido pasando el tiempo, la vida aquí, que no Londres me ha ido desilusionando. El clima me parece horrible, no ya el frío y la lluvia, sino que apenas vea la luz del sol, si es que se le puede llamar así en Reino Unido. La comida me aburre y como consecuencia me abre un apetito voraz por la comida basura. Creo que he estado una semana entera comiendo hamburguesas, perritos calientes, pollo frito y patatas. Temo volver a España y someterme a unos análisis de sangre. Seguramente esté suspenso en vitaminas y notable en grasas. No obstante he de reconocer que si en esta casa se ha comido decentemente, ha sido porque en ocasiones un servidor ha dedicado mañanas enteras a cocinar lentejas, judias, etc. ¡Pero de legumbres no vive el hombre!

Las relaciones sociales han sido otro punto clave. Soy extravertido. Me gusta y no me cuesta mucho relacionarme. Hago amigos con facilidad y quien me conoce, sabe que puedo llevarlo hasta la locura, pero en el fondo soy noble y amo la amistad por encima de todo. Diría que estoy enamorado de la amistad pero nunca me casé con nadie. Me voy con los mismos amigos que ya tenía hace tres años y un sin fín de conocidos, pero me ha costado sudor y lágrimas ubicarme en la frialdad social del país. Los momentos más importantes de mi estancia los he compartido con mi mejor amigo: yo mismo, y la soledad aunque a veces necesaria, otras se convierte en el peor de los castigos. Por no hablar de las relaciones amoroso-sexuales. El guapo solo quiere sexo, el feo quiere ser tu eterno marido, el chulo que seas sumiso y el normal... no quiere nada. Sabía que no encontraría el amor aquí, pero tener que verme las caras con una fauna semejante. El indio, mismamente se ha quedado con un sweater que le presté al dia siguiente para que sus compañeros de trabajo no sospecharan que había pasado la noche fuera.¡Encima de puta, regalo ropa! ¡Muy bien, Carlitos!

Al final mi amistad con Sandra ha saltado por los aires y la convivencia empezaba a ser caótica. En guerra constante. Ironías, malas formas, amenazas, cabronadas y demás fuegos artificiales. He terminado por aborrecerla. No es normal que en mi propia casa tenga que esconderme en mi cuarto porque su toyboy quiere ir al baño o escuchar ¡Oh My God! (encima mal pronunciado), risas y charla hasta las 4 de la mañana como pasó ayer. ¿Soy exigente? ¿Qué haríais vosotros? ¿Realmente las 4 de la mañana es una hora para que te azoten el culo? Oh Mon Dieu!!! Qué debiles nos hace el sexo... Cambiamos amigos por penes brasileños y encima luego nos quejamos, no nos disculpamos y que siga la fiesta... Anoche me dí miedo.... Estaba tan desesperado por dormir que casi hice la puerta giratoria, increpé a voces y juré venganza. Eso sí, no voy a entrar en detalles sobre como esta mañana, he reído el último y más fuerte.

Tampoco encontré trabajo. Un buen trabajo que me permitiera sobrevivir. El dinero se acaba y antes que mendigar con botellas de vino dentro de bolsas acartonadas, prefiero volver al sol y a la buena gastronomía. En fín. Me ha pasado de todo y no me ha pasado de nada. Puede parecer que he vivido amargado, que he fracasado en mi intento o que no he aprovechado la experiencia, pero... todo lo contrario. Quizás no vine por motivos laborales como pensaba... quizás vine por motivos personales y puedo asegurar que solamente habiendo dado el paso de atreverme, el reto está cumplido. Me voy, pero me voy contento porque la experiencia es para mí, porque estos dos meses me han enseñado cosas sobre mí y otros que hasta ahora desconocía. Ahora sé que puedo, y que si no lo hago es porque no quiero. He aprendido a valorar lo que despreciaba y a alejar sencillamente aquello que molesta. Quiero reorganizar cuando aterrice. Darme cuenta de lo que tengo y no dejarme llevar por lo que pueda venir. Porque lo que muchos hacen en tres años yo lo he conseguido en dos meses y es, al fin y al cabo, saber que el camino no termina sino que continúa, pero en un lugar, del que no me arrepiento haber dejado pero al que me muero por volver a tener bajo mis zapatos.

Gracias a todos por vuestro apoyo.

The End.


domingo 14 de noviembre de 2010

Charles In UK VII Especial Cumpleaños


Era mi día. Los dos últimos cumpleaños han sido originales y diferentes. El año pasado escapé de Madrid junto a algunos amigos para recorrer Salamanca, ciudad que adoro y en la que practicamente me crié de pequeño. Este año he confeccionado al detalle cada uno de los pasos que quería dar por la ciudad. Simplemente, recoger esos pedazos de Londres, que en conjunto me hacen feliz. Me desperté temprano, extraño en mí que sigo alargando el verano, entrado ya Noviembre. A diferencia de años anteriores, solamente me acompañaba Sandra, pero no me importaba. Es más, creo que después de todo lo ocurrido nos merecíamos un descanso para los dos solos y que mejor manera que aprovechar el día en que nací. Oyster en mano y abrigo hasta los tobillos salimos de casa, sin saber cuando volver.

Caminamos desde Notting Hill hasta Portobello, quizá uno de los mercados que más me fascina. Con el paraguas en la mano, parabamos en todo tipo de tiendas. Puedes encontrar cualquier cosa que te propongas. Desde artículos de lujo a cosas insignificantes, antiguedades o lo más novedoso del panorama fashionista. Diferentes casas de colores se apilan formando una de las calles con más encanto del oeste londinense. Si añades un café callejero, puedes realmente sentirte ciudadano londinense. ¡Qué sensación saber que la adaptación está surtiendo efecto!



Tras el paseo matutino llegamos a Covent Garden para comer en uno de mis restaurantes favoritos "Pontis", un italiano donde sirven la mejor pasta del mundo, aderezada con gigantescas albóndigas y parmesano. Eso sí, en Londres todo es picante. Compres lo que compres, asegurate de llevar una botella de agua complementaria para apaciguar los efectos de las especias. El sitio no es extremadamente caro y está situado en uno de los lugares con más encanto dela ciudad. Boutiques, cafés, malabaristas rodeado de arcos y enormes bolas de navidad que cuelgan del techo queriendo explotar en medio de una muchedumbre que nunca se agota.



¿Nunca te has regalado nada a tí mismo? Deberías. Yo no solía. Ahora lo hago. He de confesar que además de todas las felicitaciones que recibí, vía email, Skype o en persona, Sandra tuvo el detalle de comprarme un libro, un cd y una pelicula. Sin embargo, tenía la necesidad de conseguir dos cosas por mí mismo. Londres sorprendentemente ha hecho que tenga un interés por la lectura mucho mayor que el que ya creía poseer, así que busqué mi libro favorito, un clásico, "The Wizard of Oz". Y lo encontré, aunque tuve que patearme cielo y tierra para conseguirlo, y no precisamente sobre baldosas amarillas. ¿La otra? Una bufanda. Nunca he sido de complementos, pero aquí me he dado cuenta de que el frío hace estragos y quería presumir de cuello colorido.

Más tarde, un chocolate caliente en "Starbucks" para llenar el depósito energético y de paseo por "Trafalgar Square" y "Oxford Street". ¿Cómo puedo sentir la Navidad una semana después de Halloween? Se respira ya en el ambiente y faltan casi dos meses para las fiestas, propiamente dichas. Un rato después terminamos en casa con cena común y varios capítulos de "Desperate Housewives", manta incluida. ¿Pero que mejor guinda para terminar el pastel que un vecino cercano que se muere por tus huesos y quizás algo de músculo? Debería romper con esa dinámica de impulsos carnales que tanta culpabilidad provocan en el post-orgasmo. ¿Realmente busco esto? ¿No lo llamaban amor? ¿No puedo controlar mis hormonas? Lo dicho, visita de ida y vuelta. Nada romántico y mucho menos que pueda repetir. Llegué a casa sobre las 2:30 de la madrugada con un año más y un cumpleaños inolvidable, sabiendo que los mejores regalos no se envuelven. ¡Felicidades, Carlos!



To Be Continued...