domingo 14 de noviembre de 2010

Charles In UK VII Especial Cumpleaños


Era mi día. Los dos últimos cumpleaños han sido originales y diferentes. El año pasado escapé de Madrid junto a algunos amigos para recorrer Salamanca, ciudad que adoro y en la que practicamente me crié de pequeño. Este año he confeccionado al detalle cada uno de los pasos que quería dar por la ciudad. Simplemente, recoger esos pedazos de Londres, que en conjunto me hacen feliz. Me desperté temprano, extraño en mí que sigo alargando el verano, entrado ya Noviembre. A diferencia de años anteriores, solamente me acompañaba Sandra, pero no me importaba. Es más, creo que después de todo lo ocurrido nos merecíamos un descanso para los dos solos y que mejor manera que aprovechar el día en que nací. Oyster en mano y abrigo hasta los tobillos salimos de casa, sin saber cuando volver.

Caminamos desde Notting Hill hasta Portobello, quizá uno de los mercados que más me fascina. Con el paraguas en la mano, parabamos en todo tipo de tiendas. Puedes encontrar cualquier cosa que te propongas. Desde artículos de lujo a cosas insignificantes, antiguedades o lo más novedoso del panorama fashionista. Diferentes casas de colores se apilan formando una de las calles con más encanto del oeste londinense. Si añades un café callejero, puedes realmente sentirte ciudadano londinense. ¡Qué sensación saber que la adaptación está surtiendo efecto!



Tras el paseo matutino llegamos a Covent Garden para comer en uno de mis restaurantes favoritos "Pontis", un italiano donde sirven la mejor pasta del mundo, aderezada con gigantescas albóndigas y parmesano. Eso sí, en Londres todo es picante. Compres lo que compres, asegurate de llevar una botella de agua complementaria para apaciguar los efectos de las especias. El sitio no es extremadamente caro y está situado en uno de los lugares con más encanto dela ciudad. Boutiques, cafés, malabaristas rodeado de arcos y enormes bolas de navidad que cuelgan del techo queriendo explotar en medio de una muchedumbre que nunca se agota.



¿Nunca te has regalado nada a tí mismo? Deberías. Yo no solía. Ahora lo hago. He de confesar que además de todas las felicitaciones que recibí, vía email, Skype o en persona, Sandra tuvo el detalle de comprarme un libro, un cd y una pelicula. Sin embargo, tenía la necesidad de conseguir dos cosas por mí mismo. Londres sorprendentemente ha hecho que tenga un interés por la lectura mucho mayor que el que ya creía poseer, así que busqué mi libro favorito, un clásico, "The Wizard of Oz". Y lo encontré, aunque tuve que patearme cielo y tierra para conseguirlo, y no precisamente sobre baldosas amarillas. ¿La otra? Una bufanda. Nunca he sido de complementos, pero aquí me he dado cuenta de que el frío hace estragos y quería presumir de cuello colorido.

Más tarde, un chocolate caliente en "Starbucks" para llenar el depósito energético y de paseo por "Trafalgar Square" y "Oxford Street". ¿Cómo puedo sentir la Navidad una semana después de Halloween? Se respira ya en el ambiente y faltan casi dos meses para las fiestas, propiamente dichas. Un rato después terminamos en casa con cena común y varios capítulos de "Desperate Housewives", manta incluida. ¿Pero que mejor guinda para terminar el pastel que un vecino cercano que se muere por tus huesos y quizás algo de músculo? Debería romper con esa dinámica de impulsos carnales que tanta culpabilidad provocan en el post-orgasmo. ¿Realmente busco esto? ¿No lo llamaban amor? ¿No puedo controlar mis hormonas? Lo dicho, visita de ida y vuelta. Nada romántico y mucho menos que pueda repetir. Llegué a casa sobre las 2:30 de la madrugada con un año más y un cumpleaños inolvidable, sabiendo que los mejores regalos no se envuelven. ¡Felicidades, Carlos!



To Be Continued...