Tras la tormenta siempre llega la calma y así ocurrió en mis enfrentamientos por el sexo ruidoso y las labores del hogar. Vuelve a salir el sol, afloran los sentimientos, uno expone sus miedos, defectos y disculpas intentando rescatar sus virtudes de lo más hondo para facilitar la convivencia. Siempre digo que estas discusiones solo tienen dos caminos. Uno es que fortalezcan más la amistad. El otro, que sobreviva el más fuerte. Es obvio que en algún momento debimos acobardarnos al notar la que se nos venía encima si la tensión, los silencios y la incomodidad dominaban la casa. También es cierto, que todo lo que sube vuelve a bajar y pude comprobarlo en lo que se empezaba a convertir en un espejismo de vida social internacional. La tensión, en algún punto concreto me animó a cambiar de aires y preparé con esmero un botellón de vodka ruso en casa con un mongól (de Mongolia), para aquellos que estuvieran ausentes en las clases de Geografía. Me encanta hacer amigos internacionales. Me encanta saber que mi inglés es lo suficientemente bueno como para desenvolverme en esas situaciones y entablar conversaciones sobre cualquier tema. Estudiante de Publicidad y fashionista hasta morir. Pasamos un par de horas agarrados a una botella gesticulando a lo "Lady Gaga" y criticando al estilo británico. ¿Qué hacer en Londres después de una fiesta privada en casa? La ciudad ofrece muchas alternativas. Según que zonas encontrarás más o menos bares abiertos, aunque pasadas las doce es extraño que puedas tomarte una pinta en un sitio que no sea discoteca. Aquí se sale a las 6 de la tarde, aunque la luz del "sol" haya echado el telón un par de horas antes.
Cerca de casa hay un famoso "Walkabout", bar de australianos con bebidas a mitad de precio y conciertos en directo. Es realmente caro y vomitivo emborracharte en Londres. ¿Estoy pagando 6 libras por un dedal de vodka con zumo de naranja? Se supone que lo hacen para controlar el consumo de alcohol. Gracioso si se tiene en cuenta que su cultura es totalmente alcohólica. Beben desde por la mañana y además se las piden de dos en dos, fuera de la "happy hour". En fín, dimos un par de vueltas por el local, iniciamos conversación con algún árabe que otro y terminamos subidos, no recuerdo cómo, en un taxi junto a un francés que quería seguir la marcha en un lugar abierto hasta el amanecer. Cómico todo el devenir. El mongól intentando besar a un francés heterosexual que tras llegar al destino se evaporó sin pagar ni un duro. Búsqueda de un cajero para sacar dinero, pero Terry, que así se llamaba mi amigo, saca 100 euros en vez de libras... ¿¿¿??? El taxista le quita de las manos 20 euros y nos deja en medio de la ciudad. Terry empieza a vomitar y terminamos volviendo a casa. Le dejo dormir en mi cuarto hasta que se recupere. Es entonces cuando uno hace esas cosas de las que luego se arrepiente y promete no volver a beber más. Sin pensar mal. No hubo sexo. Sólo unos cuantos besos debido a que el redbull me haría ver un principe en el sapo con el que compartía edredón. ¿Soy idiota o qué? Amigos y nada más que amigos. ¿Por qué nos complicamos a veces la vida haciendo cosas que sabemos de antemano nos van a ocasionar problemas? ¡No vuelvo a beber... vodka! Al día siguiente tenía una cita con alguién que conocí a través de internet, gracias a un perfil creado para conocer gente.
Covent Garden. 6.30. Ahora que empezado a estudiar Psicología espero poder entender el por qué de muchos comportamientos y actitudes. Esta es la situación. Chico gay tiene cita con chico gay. Las motivaciones suelen ser distintas y aunque se suele hablar antes sobre lo que se busca, siempre hay verdades a medias o confusiones varias. La primera impresión, para la mayor parte es la que cuenta. Si has gustado podrás conseguir hasta donde te dejen. De lo contrario, es mejor que te marches a casa. No, nunca he aceptado las calabazas, pero hay maneras y maneras. Si me estás camelando por messenger y en la vida real te faltan palabras para continuar la conversación ¿Qué debo interpretar? ¿Te gusto? ¿No te gusto? ¿Por qué tenemos la necesidad de gustar a alguien que no conocemos? Sin pistas y con charlas gélidas la cosa se derrumbó hora y pocos minutos después. Ya en casa, me faltó tiempo para abofetearme por ser tan idiota. Me ilusiono como si fuera un niño y así los golpes son siempre más duros, aunque pasajeros, para que negarlo. Luis, se llamaba, argumenta que le gusto, pero necesita tiempo para saber si le gusto de verdad... What the fuck...??? ¿En algún momento te dije que me quiero casar contigo? ¿Tener hijos? ¿Prometerte amor eterno frente al Thames? Fuck off!! Lo pasé mal un par de días. No sabía muy bien por qué. Quizás no tenía el control de la situación y eso me ponía nervioso. Soy de tener las cosas bien atadas y esta situación me puso en el disparadero.
Covent Garden. 6.30. Ahora que empezado a estudiar Psicología espero poder entender el por qué de muchos comportamientos y actitudes. Esta es la situación. Chico gay tiene cita con chico gay. Las motivaciones suelen ser distintas y aunque se suele hablar antes sobre lo que se busca, siempre hay verdades a medias o confusiones varias. La primera impresión, para la mayor parte es la que cuenta. Si has gustado podrás conseguir hasta donde te dejen. De lo contrario, es mejor que te marches a casa. No, nunca he aceptado las calabazas, pero hay maneras y maneras. Si me estás camelando por messenger y en la vida real te faltan palabras para continuar la conversación ¿Qué debo interpretar? ¿Te gusto? ¿No te gusto? ¿Por qué tenemos la necesidad de gustar a alguien que no conocemos? Sin pistas y con charlas gélidas la cosa se derrumbó hora y pocos minutos después. Ya en casa, me faltó tiempo para abofetearme por ser tan idiota. Me ilusiono como si fuera un niño y así los golpes son siempre más duros, aunque pasajeros, para que negarlo. Luis, se llamaba, argumenta que le gusto, pero necesita tiempo para saber si le gusto de verdad... What the fuck...??? ¿En algún momento te dije que me quiero casar contigo? ¿Tener hijos? ¿Prometerte amor eterno frente al Thames? Fuck off!! Lo pasé mal un par de días. No sabía muy bien por qué. Quizás no tenía el control de la situación y eso me ponía nervioso. Soy de tener las cosas bien atadas y esta situación me puso en el disparadero.
Sandra recibe visitas de amigas que viven en "York", aunque destaco la de Ana, a la que me alegro de haber conocido. Es una de esas personas que siempre tiene una sonrisa a pesar de las dificultades. Compró uná pila de cosas para la casa y decoró parte de la misma también. Intentaba hacernos la adaptación más fácil y al mismo tiempo compartirlo con nosotros. Entra en escena el turismo urbano que tanto se hizo esperar durante las primeras semanas, debido quizás a que primaban otras cosas más importantes. Pasear cerca del London Bridge, la Abadía de Westminster, el Big Ben junto al Támesis, Picadilly Circus, una concurrida Oxford Street con café en mano, Camden Town, Portobello, el museo de Ciencias Naturales, Traflagar Square, la National Gallery y un interminable listado de lugares que hacen que uno se enamore de la ciudad. Obviamente es diferente la visión del turista del residente. Uno no para a deleitarse con lo que le rodea sino que se deja llevar por la masa de gente que circula por la city de manera descontrolada. Todo está al alcance y sabes que va a seguir estando ahí, por lo que no prestas la atención que se merece, porque aunque con grandes defectos, Londres es una de las ciudades más bonitas del mundo, incomparable a ninguna otra. Simplemente, cada una es diferente y las comparaciones serían injustas y poco merecidas.
La situación laboral empieza a mejorar. Una página estilo "Segundamano", en este caso "Gumtree", ofrece la posibilidad de ofertar todo tipo de servicios. Intento captar alumnos particulares. Es cierto que el español está de moda y mucha gente quiere aprenderlo. También lo es que la media son 20 libras la hora, lo que puede hacer que ganes un dineral si cuentas con alumnos suficientes, pero la competencia es mortal. Todo el mundo quiere ser profesor de español. Reducen tarifas, luchan por marcar la diferencia entre el español y el latinoamericano o complementan las clases con anexos sobre comida española u otras costumbres que tanto llaman la atención. Los anuncios se renuevan diariamente y debes estar atento a requerimientos de posibles clientes. Yo al menos pude hacerme un hueco y conseguir cuatro de ellos. Un eslovaco, una ejecutiva de altos vuelos, un niño americano y una croata hippie. ¿Cómo dar clase de tu propio idioma? Parece fácil, pero no lo es. Si quieres trabajar en docencia, puedes pero tendrás que tener mil y un certificados junto a una larga eperiencia si quieres estar en lo público, y una carrera universitaria junto a una larga experiencia si quieres estar en lo privado. No es tan difícil como parece, pero lógicamente es momento de crisis y nadie te asegura que tu llegada sea equivalente de plazas libres en cualquiera de las academias o centros donde se imparte español. En fín, mis alumnos me permiten una suma de dinero inimaginable en España, pero claro, estoy en Londres y los gastos son diferentes. ¿Qué puedo ganar? Cuatro alumnos. Casi 600 euros por 8 horas de trabajo a la semana, tomando una cerveza en un bar y hablando en tu propio idioma, porque muchos de ellos solo buscan conversación a la vieja usanza. Suena bien, pero con eso no se vive. Se sobrevive. Al menos, me mantengo. Establezco mis horarios y vuelvo a cierta actividad que echaba de menos tras un largo verano tocándome la panza. Halloween, promocionado desde nuestra llegada me devuelve ilusiones.Eso sí, cuidado con lo que sueñas, porque en una fiesta como ésta, tus peores miedos pueden hacerse realidad.
To Be Continued...
Fotos: Big Ben/ Terry/ Sandra & Ana
La situación laboral empieza a mejorar. Una página estilo "Segundamano", en este caso "Gumtree", ofrece la posibilidad de ofertar todo tipo de servicios. Intento captar alumnos particulares. Es cierto que el español está de moda y mucha gente quiere aprenderlo. También lo es que la media son 20 libras la hora, lo que puede hacer que ganes un dineral si cuentas con alumnos suficientes, pero la competencia es mortal. Todo el mundo quiere ser profesor de español. Reducen tarifas, luchan por marcar la diferencia entre el español y el latinoamericano o complementan las clases con anexos sobre comida española u otras costumbres que tanto llaman la atención. Los anuncios se renuevan diariamente y debes estar atento a requerimientos de posibles clientes. Yo al menos pude hacerme un hueco y conseguir cuatro de ellos. Un eslovaco, una ejecutiva de altos vuelos, un niño americano y una croata hippie. ¿Cómo dar clase de tu propio idioma? Parece fácil, pero no lo es. Si quieres trabajar en docencia, puedes pero tendrás que tener mil y un certificados junto a una larga eperiencia si quieres estar en lo público, y una carrera universitaria junto a una larga experiencia si quieres estar en lo privado. No es tan difícil como parece, pero lógicamente es momento de crisis y nadie te asegura que tu llegada sea equivalente de plazas libres en cualquiera de las academias o centros donde se imparte español. En fín, mis alumnos me permiten una suma de dinero inimaginable en España, pero claro, estoy en Londres y los gastos son diferentes. ¿Qué puedo ganar? Cuatro alumnos. Casi 600 euros por 8 horas de trabajo a la semana, tomando una cerveza en un bar y hablando en tu propio idioma, porque muchos de ellos solo buscan conversación a la vieja usanza. Suena bien, pero con eso no se vive. Se sobrevive. Al menos, me mantengo. Establezco mis horarios y vuelvo a cierta actividad que echaba de menos tras un largo verano tocándome la panza. Halloween, promocionado desde nuestra llegada me devuelve ilusiones.Eso sí, cuidado con lo que sueñas, porque en una fiesta como ésta, tus peores miedos pueden hacerse realidad.
To Be Continued...
Fotos: Big Ben/ Terry/ Sandra & Ana


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