sábado 24 de mayo de 2008

Perrea Perrea




A tan solo dos horas del inicio de un reinventado festival de Eurovisión, debo confesar mi más sincera opinión sobre Rodolfo y su futura actuación. En primer lugar, me encanta ver como las buenas campañas de publicidad siguen surtiendo efecto entre las masas, y lo que se había convertido en un festival mundialmente famoso, en España, tras los numerosos fracasos de años anteriores, empezaba a denotar muestras de agotamiento, con audiencias bajas pero aceptables para una televisión pública que hace varias temporadas que no domina ni la franja matinal de la parrilla.


Aun así se han hecho, junto a la Sexta tv, otra cosechadora de audiencias insuficientes, una de las mayores campañas de publicidad y promoción para encumbrar a este "pazguato mental", sin ánimo de ofender, con el objetivo, no de ganar el concurso sino seguramente de reducir sus malogrados datos de "share".


Será probablemente porque no hay artistas jóvenes dispuestos a exponer sus trabajos, por lo que tenemos que recurrir a algo que vuelve a dividir el país, entre aquellos que bailan el "chiki-chiki" y aquellos que apagarán la tele a las 21:00 en punto, avergonzados de la sociedad en la que viven. Es por ello, que me rindo. Ni me gusta, ni me disgusta. Es cierto que ha levantado mi interés por sentarme esta noche en el sofá a ver nuestra nueva derrota, sin embargo, nervioso por saber si el resto de países acepta esta "frikada" y nos concede punto o punto y medio. Seguramente, Esther, la última expulsada de "Operación triunfo" lo habría hecho mejor... ( ja).
¡Perrea! ¡Perrea!